Pocos visitantes del Parque Lincoln se detienen frente a la estatua. La mayoría la rodea, la fotografía sin enfocarla, y sigue hacia el lago o el aviario. Pero el bronce que está en el eje central del parque es la razón por la que el parque se llama así, y su historia une a Polanco con un escultor estadounidense del siglo XIX y con la Guerra Fría.
El original: Saint-Gaudens en Chicago, 1887
Augustus Saint-Gaudens (1848-1907) fue uno de los más importantes escultores estadounidenses del siglo XIX. Irlandés de nacimiento, francés de formación, neoyorquino de ejercicio. Su obra incluye el monumento a Robert Gould Shaw en Boston, el General Sherman en Central Park, y la moneda Double Eagle de oro.
En 1887, develó en Lincoln Park, Chicago, el monumento conocido como «Abraham Lincoln: The Man», también llamado «Standing Lincoln». La pieza muestra al expresidente de pie, con la cabeza inclinada, frente a una silla de la cual acaba de levantarse —como si estuviera por dirigirse a una multitud. La crítica de la época la consideró la mejor escultura pública de Estados Unidos.
El original mide aproximadamente 3.5 metros de altura sin pedestal. Está construido en bronce. Tiene una composición tan sólida que ha sido reproducida —legalmente, con autorización del U.S. National Park Service— para varios sitios en el mundo.
La réplica viaja a México: 1966
En la década de 1960, las relaciones entre México y Estados Unidos eran cordiales pero cuidadosas. La Guerra Fría proyectaba sombra sobre todo el continente. La administración de Lyndon B. Johnson buscaba reforzar lazos con países latinoamericanos a través de la Alianza para el Progreso, una política que combinaba ayuda económica, cooperación cultural y diplomacia simbólica.
Como parte de esa política, Estados Unidos donó réplicas del «Standing Lincoln» a varias ciudades aliadas: una a Edimburgo (1893, predecesora del programa diplomático), otra a Londres (1920), y la que nos importa, una a la Ciudad de México en 1966.
El proyecto fue gestionado por la embajada estadounidense en colaboración con el Departamento del Distrito Federal. La pieza fue instalada en el entonces Parque Polanco, un parque vecinal sin demasiada fama, en el centro del eje verde de Polanco V Sección. La inauguración contó con representación oficial de ambos gobiernos.
El cambio de nombre
El parque se llamaba originalmente Parque Polanco. Tras la instalación del monumento en 1966, el uso popular comenzó a llamarlo Parque Lincoln. La nomenclatura oficial siguió a la práctica: hacia finales de los años setenta, el nombre Parque Lincoln aparecía ya en mapas, planos turísticos y documentación municipal.
Hoy, hablar de «Parque Polanco» en el barrio puede generar confusión —algunos vecinos lo refieren al Parque del Reloj, otro espacio cercano más pequeño.
Composición y simbolismo
La pose de Lincoln en el bronce es deliberada. Saint-Gaudens lo retrata justo antes de hablar. La cabeza inclinada, la mano izquierda sostiene la solapa, la derecha cuelga relajada. El gesto es de concentración, no de retórica. Saint-Gaudens consultó fotografías de Lincoln tomadas por Mathew Brady en 1862 y modeló la cara con un molde de yeso del rostro real (no del muerto, sino tomado en vida en 1860).
La silla detrás del presidente representa la presidencia como cargo, no como persona. Lincoln se ha levantado de ella; la silla queda vacante, esperando.
El pedestal, en el original de Chicago y en sus réplicas, se inscribe con frases de discursos de Lincoln. La pieza de Polanco mantiene esa tradición con texto en español e inglés.
El bronce hoy
La estatua está en buen estado. Ha sido limpiada y rebronceada al menos dos veces —en 2001 y en la renovación de 2018-2019. El pedestal de granito tiene grafiti en sus dos costados poco visibles, que se limpia anualmente.
En días específicos —el 4 de julio, el 12 de febrero (cumpleaños de Lincoln), y a veces el 16 de septiembre por reciprocidad— pequeñas comunidades estadounidenses en CDMX organizan actos breves al pie del monumento. Coronas, fotos, en ocasiones lectura del Discurso de Gettysburg.
Por qué importa para el parque
Pocos parques de la Ciudad de México tienen un monumento que los nombra. Es el caso del Parque España, del Parque Hidalgo, y de los pocos parques con estatua de Benito Juárez. El Parque Lincoln pertenece a esta categoría minoritaria: el bronce no es una pieza decorativa, es la razón nominal del espacio.
Esto tiene una consecuencia práctica: la programación cultural del parque, especialmente en eventos diplomáticos o conmemorativos, gravita alrededor de la estatua. Es el centro físico y simbólico.
Cómo verla bien
Para fotografiar la estatua sin que la luz queme el bronce, las dos mejores horas son 9:00-10:30 y 17:00-18:30. La luz oblicua resalta la textura del modelado de Saint-Gaudens. Más sobre esto en los cinco mejores ángulos para fotografiarla.
Si vienes con niños, vale la pena explicarles qué hace ese señor de bronce parado en medio del parque. La conexión no es obvia, y el motivo —diplomacia bilateral, escultura del siglo XIX, conmemoración de un presidente extranjero— da una historia interesante para una caminata.